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Templo de San Caralampio

San Caralampio llegó a Comitán por el año de 1850 con un soldado de nombre Otero; este soldado tenía una novena histórica del mártir Caralampio, en cuya portada venía la efigie del mártir hincado, un romano alfanje en mano dispuesto a decapitarlo y el Redentor en una nube en lo alto.

Don Raymundo Solís vecino del barrio de La Pila, leyó esta novena y se convirtió en admirador del mártir y le pidió al soldado se la vendiera. Hizo un cuadro copiando la portada de la novena y lo llevó a su rancho Tzeltón, cercano a la población y lo nombre Patrón del lugar.

En aquella ocasión la peste invadió a Comitán, la viruela hacía estragos, lo mismo que el cólera y dio la casualidad que en el lugar donde se veneraba el santo, no hubo ningún caso de estas enfermedades, aunque en Comitán morían por montones. Por lo tanto, fue nombrado desde luego abogado especial contra la peste y los aires contagiosos. Cuando pasó la virulencia y el pueblo recobró la calma, formaron una junta los vecinos de La Pila, don Raymundo donó un terreno, y ahí levantaron los primeros cimientos del templo en 1852.

Años después se mandó hacer a Guatemala una nueva imagen del santo, la cual sirvió para la realización de un conjunto escultórico. San Caralampio tallado y policromado por Tiburcio Gaitán, el Salvador y el Judío por Vicente Cabrera.

En 1861, a petición de la junta procuradora, el gobierno estatal autorizó, por medio de un decreto, la feria de San Caralampio, que se celebra anualmente del 15 al 22 de febrero.

 

Para 1868 se informó que la iglesia estaba terminada y se pidió licencia para oficiar la misa. El 23 de septiembre de 1902 hubo un ligero temblor que agrietó los templos de la ciudad.

La fiesta de San Caralampio se empezó a celebrar casi enseguida de iniciado el culto. San Caralampio es un santo ortodoxo muy famoso, en el santoral católico no existe, en griego su nombre es Xarálambos, algo que da mucha alegría, luz resplandeciente de Xará, alegría y Lambí, brillar. Para ver la historia completa consultar: Comitán… Un lugar para soñar. Calendario gastronómico de Leticia Román de Becerril.

 

El día 10 de febrero se realiza la Romería a San Caralampio, todas las rancherías y pueblo en general se reúnen en el lugar llamado el Chumísh para partir posteriormente al templo. Es la Entrada de Flores más grande y vistosa que hay. Anunciando la algarabía vienen los diablos, muertes, gigantes, comanches y enmascarados que bailan frente al templo; repiques a vuelo y estruendosa cohetería, dejan sus ofrendas y pasan a la sacristía donde se les obsequia refresco preparado con temperante. En la plaza frente al templo, el sonar de los tambores y pitos, marimbas, repiques y cohetes.

Características arquitectónicas

La fachada del templo tiene una decoración de sabor popular vinculada, sin embargo, a los modelos neoclásicos. El mismo estilo neoclásico, en una versión más acabada, es el que predomina en el interior -blanco y luminoso- ornamentado con columnas corintias, un arco toral con casetones y cornisas denticuladas. Como es habitual en la región, la techumbre es de madera y teja. Los tres nichos del altar mayor cobijan a la Virgen de Lourdes, el Sagrado Corazón de Jesús, y desde luego al patrón San Caralampio.

Al frente del templo se encuentra un atrio con escalinatas, una reja contemporánea circunda al atrio. En la parte frontal, el acceso principal flanqueado por dos pilastras tablereadas, con capitel y remate piramidal; en las esquinas se encuentran dos pilastras semejantes.

La portada del templo es de un solo cuerpo; al centro se localiza un vano de acceso con arco de medio punto decorado con guirnaldas vegetales en argamasa; sobre éste un óculo como ventana del coro, con decoraciones lineales en forma de rayos; este vano está encuadrado con motivos vegetales estilizados; a los lados del acceso principal se encuentran dos columnas adosadas, con base cuadrada con decoraciones geométricas fuste estriado a la mitad y capitel compuesto; en las entrecalles hay decoración vegetal; sobre una pequeña cornisa se encuentran tres elementos decorativos; sobre las columnas hay un entablamento con friso decorado y sobre él una cornisa moldurada de la que se desplantan dos pequeñas torres de un solo cuerpo; los vanos con arcos de medio punto y cubierta en forma piramidal; remata la fachada un elemento con roleos a los lados y una cruz de madera al centro; en este remate se localiza, entre dos pilastras estriadas, un medallón con inscripción.

El templo es de una sola nave, con cuatro entrejes; un arco enmarca el ábside, con muro testero curvo; en los entreejes se localizan columnas con fuste estriado y capitel corintio y arcos de medio punto con clave peraltada. El arco descansa sobre columnas pareadas; el altar sigue las mismas características de decoración que los muros. La cubierta es artesonada de madera; el coro presenta una barandilla y entrepiso de madera. La capilla anexa tiene forma semicircular, con columnas estriadas, basa y capitel cubiertos de duela de madera, al igual que el altar principal. Los pisos del templo son contemporáneos, el coro conserva piso de madera.

Bibliografía:

ROMÁN DE BECERRIL, Leticia. COMITÁN… Un lugar para soñar. Calendario Gastronómico. México, D.F.: Ediciones Gérnika, 1995. ISBN: 970-637-032-3.

CONECULTA CHIAPAS. Cinco Siglos de Plástica en Chiapas. Reproducciones Fotomecánicas: México, D.F., 2000. ISBN: 970-967-016-9.

INSTITUTO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA. Catálogo Nacional de Monumentos Históricos de Chiapas. Volumen II. Comitán. México, D.F., 1999. ISBN: 970-18-3018-0.

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