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Teatro de la Ciudad Junchavín

El imponente edificio, construido en un estilo neoclásico muy propio del porfiriato -de ello dan cuenta el almohadillado de los muros, el friso de ángeles, los frontones y las pilastras con capiteles corintios-, estaba destinado originalmente a ser la residencia de la señorita Natalia Rovelo Argüello, cuyas iniciales NR pueden observarse en los balcones.

El teatro la ciudad cuenta con iluminación escénica y tiene una capacidad para 456 espectadores.

Historia del Teatro de la Ciudad

(Armando Alfonzo Alfonzo. “Comitán 1940”)

La instalación de este teatro (en su inicio se le conoció como Teatro Belisario Domínguez), cuya función principal era la exhibición de películas sonoras, exigió la construcción de un techo piramidal que cubriera lo que originalmente fue un hermoso jardín o patio interior. Este techado se hizo con estructura de madera cubierta de tejamanil.

La sala resulto muy elegante. En el primer nivel se instaló la amplia y cómoda luneta, alrededor de la cual y un poco más altas estaban las plateas. Sobre las plateas, los palcos y sobre éstos, la galería. El equipo de sonido era el de sistema “Vitaphon”, de discos sincronizados con la película.

Una función de cine, entonces era un acontecimiento de mucha importancia. Tan importante, que la empresa organizaba todos los jueves, cuando se estrenaban las películas, “paseos” encabezados por dos o tres personas que quemaban cohetes, seguidos por muchachos que portaban “cartelones” que anunciaban la función y, atrás un grupo de marimbistas. La procesión se detenía en las principales esquinas para que los músicos ejecutaran una pieza y los comitecos recibieran los programas y pudieran admirar, en los “cartelones” las fotografías fijas del filme.

Las proyecciones no eran continuas, se interrumpían cada vez que terminaba un rollo. Las películas constaban de cinco a ocho rollos. Estas interrupciones daban oportunidad a los ocupantes de la galería para hacer impresionantes demostraciones de sus habilidades como equilibristas. Caminaban de un extremo al otro de la galería, sobre el pasamanos del barandal, a ocho metros de altura sobre la luneta.

Todos los domingos, el “Teatro Belisario Domínguez” ofrecía tres funciones: la “matinée” que se iniciaba como a las once de la mañana, la “vespertina” que empezaba a las cinco de la tarde y la función de la noche que daba principio a las ocho. Los precios de las funciones de la tarde y de la noche eran un poco más altos que los de las funciones de entre semana.

Por el año de 1940 la empresa impuso la modalidad de exhibir películas de episodios, cada una de diez o doce.

El domingo 26 de mayo de 1940 se había anunciado una manifestación para apoyar la candidatura del Dr. Rafael Pascasio Gamboa para la gubernatura del estado. El techo piramidal del teatro, con estructura de madera y cubierta de tejamanil, al que uno de los cohetes de la manifestación había hecho arder, con estrépito sordo y prolongado se desplomó. La galería, los palcos y la elegante luneta ardieron como yesca. Quedando únicamente los gruesos muros exteriores.

Los espectadores, consternados e impotentes, presenciaban la implacable destrucción. Los voluntarios, cansados, sudorosos, con las ropas desgarradas, y, algunos de ellos, con heridas y quemaduras leves, ante su impotencia, abandonaron el campo de batalla.

Cierto día se iniciaron los trabajos para acondicionar una hermosa casa ubicada en la esquina noreste del jardín central, a una cuadra del destruido “Teatro Belisario Domínguez”. ¡Por fin! … se estrenó el “Cine Reforma”. Se anunciaba la primera función de la nueva sala: “Milagros en Venta”.

Se iniciaron los trabajos para la reconstrucción del edificio incendiado. Después de algún tiempo volvió a funcionar con el nombre de “Cine Cristiani”. Esta sala a pesar de la buena voluntad de los empresarios, no alcanzó la elegancia que caracterizó al “Teatro Belisario Domínguez”, sin embargo, durante varios años fue un centro muy activo de espectáculos. Además de las cotidianas funciones de cine, se presentaban veladas, algunas de grata memoria.

Por alguna razón, el “Cine Cristiani” cambió de nombre, se le llamó “Cine Montebello”. Su categoría descendió notoriamente.

En los años ochenta se readaptó para quedar convertido en el ahora Teatro de la Ciudad “Junchavín”.

La fachada por la 1ª calle sur poniente presenta seis vanos de acceso rectos, con jambaje moldurado y clave en alto relieve, sobre ésta se encuentra una cartela con decorado en punta de diamante, sobre la cual se desplantan cuatro pequeños modillones que sostienen un balcón con herrería contemporánea; el vano de balcón cuenta con jambas y dintel moldurado; sobre el dintel aparece una pequeña moldura curva, a manera de frontón; estos vanos son flanqueados por dos pilastras adosadas de fuste liso, capitel compuesto y basa que se integra con el guardapolvo que corre a lo largo de la fachada; el capitel de las pilastras sostiene un entablamento con arquitrabe liso y friso con decoraciones de ángeles con ofrendas, realizados en argamas.

El patio arquitectónico se desarrolla a través de un vestíbulo y escaleras que conducen al segundo nivel; presenta un área de butacas, escenario, camerinos.

Bibliografía:

RAMOS MAZA, Roberto. Comitán y la región de los llanos. Guía para el viajero. Tuxtla Gutiérrez: Coneculta Chiapas, 2000. ISBN: 970-697-027-4.

ALFONZO ALFONZO, Armando. Comitán 1940. Segunda Edición, 1996.

INSTITUTO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA. Catálogo Nacional de Monumentos Históricos de Chiapas. Volumen II. Comitán. México, D.F., 1999. ISBN: 970-18-3018-0.

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