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La arquitectura de la ciudad

El estilo arquitectónico prevaleciente en el Centro Histórico de Comitán se identifica con el Neoclásico, el cual es un estilo arquitectónico que se inspira o imita los principios de los órdenes clásicos de Grecia y Roma. Como corriente artística originada en Francia, a finales del siglo XVII, se hace presente en forma definitiva de mediados del siglo XVIII a mediados del siglo XIX. (Zea, 2009, 5).

La arquitectura de la ciudad se divide en monumental, relevante, tradicional y vernácula.

Las maneras usuales de realizar la configuración espacial, o sea, la distribución de los espacios habitables de la casa comiteca (sala, comedor, dormitorios, cocina, estudio, cuartos para comercios, etc.) se situaban alrededor de un patio, de donde se generarían cuatro formas de acomodo de los edificios: la planta en forma de L o escuadra, con el ala corta del edificio hacia la calle y una hilera de habitaciones por un costado del patio; la planta en forma de C, en la que tres de los cuatro costados del patio tienen habitaciones, la planta cuadrada, la de las casas principales y la Lineal, según los cánones de la arquitectura neoclásica y colonial que hasta la primera mitad del siglo XX fue común en Comitán.

La forma de L contaba con las habitaciones elementales, como una sala, recámaras y cocina con comedor. Por su parte la forma de C predominaba y ya incluía el acceso a través del zaguán. Puesto que uno de los costados del patio era el muero de la casa vecina, ahí se colocaba un gran arriate o jardinera alta, sembrado con las flores que tanto renombre dieron a la ciudad.

El patio central tenía funciones de ventilación e iluminación de los locales interiores en la vivienda, como comúnmente le llamaban que “los cuartos daban al patio” o a los corredores, así mismo, en los patios se situaba el jardín de la casa, con sus característicos andadores de piedra, en algunos casos al centro se colocaba una fuente redonda. Las flores de ornato que se sembraban eran muy diversas destacándose: nochebuenas, geranios, tulipanes, orquídeas, rosales de muy diversos colores, violetas y jazmines.

Dependiendo de la ubicación del patio y su relación con la localización del acceso de la calle al interior del predio y, además de la dimensión de éste mismo, influían en el número de corredores que delimitaban físicamente al patio. Así entonces se relacionaba la forma de distribución de la casa con la cantidad de éstos. Dos para la forma en “L”, tres para la forma en “C” y cuatro o tipo claustro para la forma cuadrada. Los corredores también eran motivo para la colocación de maceteras con plantas de sombra, de tal manera que en el patio y corredores nunca faltaban plantas que decoraran las habitaciones.

Los predios eran de grandes dimensiones, lo que permitía tener al interior de éstos además de la casa, un huerto. En él se sembraban alimentos para consumo propio; se hallaban diversos tipos de árboles como: aguacates, naranjos, limoneros, manzanas, higos, nísperos, laureles, jacarandas, mangos, entre otros; además de situarse allí las caballerizas y letrinas. Desde tiempo atrás y hasta la fecha el espacio donde se ubica el huerto se le conoce en Comitán como “sitio”, caracterizándose por poseer dimensiones considerables.

El acceso a las vivienda por lo general se realizaba a través de un enorme portón de madera de dos hojas, con una puerta más pequeña al centro, o desfasada a un lado, la cual se abría cotidianamente. Posteriormente se encuentra el zaguán, que es el espacio vacío que existe entre el portón y el patio, el cual conduce a un corredor. Por lo general en el espacio del zaguán, se coloca un arco de medio punto y se sitúa a la mitad o en el extremo inmediato al corredor éste es decorado con algunos motivos vegetales a modo de ajaracas (ornamentación mudejar) y posee una clave suspendida, que en ocasiones puede decorarse con una ménsula curva llamada consola o simplemente es resaltado. El corredor se caracteriza por poseer columnas de madera, las cuales pueden ser estriadas o lisas, apoyándose en un pedestal o a la ausencia de éste surgen desde el nivel del piso terminado. Los arcos más empleados en corredores son: escarzano, rebajado, adintelado y en pocos casos se llegan a emplear arcos de tres puntos y de cinco puntos, todos ellos elaborados en madera. (Zea, ibid, 8).

Cuando se presentan columnas adosadas en fachada, estas pueden ser de forma cuadrada, semicircular y en escasas ocasiones semioctagonal. Los estilos arquitectónicos más frecuentes son el toscano, le sigue el jónico y con menor presencia el Compuesto.

Las casonas comitecas retoman en su interior lejanos modelos mediterráneos, particularmente romanos y árabes que, amalgamados en el sur de España, se recrearon aquí con gran tino, tal como sucedió en varias regiones del continente americano.

Las casas, principales o modestas, conforman un importante acervo de construcciones y una significativa homogeneidad en numerosos puntos. Cornisas, frisos de extracción neoclásica, rejas y balcones de madera, con sus barrotes alternados, portones con postigo entre las dos hojas grandes; ante los ojos de quien volara se extendería una pradera de tejas, que con sus infinitos matices de ocre nos dicen cuántos años llevan de haber salido del taller del alfarero.

La organización básica de las casas, alinea la construcción al frente de la calle y deja los sitios de servicio y huertos en la parte posterior del predio. Las habitaciones privadas y las abiertas a visitantes se disponían alrededor de un patio. Al patio siempre se ingresaba desde la calle a través de un zaguán. Las recamaras regularmente se comunicaban a través de puertas interiores y todas las piezas abrían también hacia los corredores del patio. Había otra habitación muy especial, el oratorio, que gozaba de un lugar de preferencias por albergar las imágenes que eran la devoción de cada familia.

La cocina quedaba inmediata a otras áreas de servicio, como el sitio o huerto familiar, donde además de frutales y legumbres se acostumbraba tener gallinas. El baño quedaba en la parte posterior, donde el agua (comprada a los que la acarreaban desde el barrio de La Pila en barriles de madera cargados a lomo de burro).

Bibliografía:

DE LA VEGA, Katyna (coord.). Comitán, una puerta al sur. Tuxtla Gutiérrez: Coneculta Chiapas, 1999. ISBN: 968-5025-43-6.

RAMOS MAZA, Roberto. Comitán y la región de los llanos. Guía para el viajero. Tuxtla Gutiérrez: Coneculta Chiapas, 2000. ISBN: 970-697-027-4.

ZEA CHÁVEZ, Omar. La arquitectura tradicional de la ciudad de Comitán de Domínguez, Chiapas. Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas, 2009.

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